MUSEO ISIDRO FABELA
CASA DEL RISCO

Del 29 de septiembre al 6 de noviembre

San Angel, Ciudad de México.

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MI CASA ES TU CASA

Conocer a Jesús Guajardo es ya en sí mismo una experiencia agradable, inmediatamente nos percatamos que hay en él un deseo innato de darse, de entregarse, deseo que el artista tiene como condición primerísima para mostrarnos su manera de percibir su entorno y llevarnos obligadamente, sin estridencias, a interesarnos por sus historias, grandes o pequeñas, trascendentes o triviales, pero eso sí, siempre gratas que nos ofrece en su obra.

Su pintura está plena de recuerdos, memorias entrañables de un pueblo orgulloso de su historia, su obra nos induce a sentir el dulce sopor de inclementes tardes soleadas y de evocativas noches cargadas con personajes, sonidos y olores que perduran en el tiempo, tan vivos que nos lleva a añorarlos de inmediato.

Los colores de su obra nos remiten sin dudarlo al pasado, un pasado grato, duro y laborioso de los pueblos del Norte de México, que forjaron su industrioso presente con tesón y sacrificio, Jesús maneja los colores de una tierra árida, que aprovecha para hablarnos con la claridad de un mediodía norteño, del esfuerzo contenido de sus casas, calles, plazas, iglesias; hablándonos así, en voz alta y sin titubeos de la persistencia en su tiempo, de religiosos y laicos fundadores de sus pueblos, su obra nos obliga a rendirles tributo.

Jesús, con sus rojos, ocres, azules, verdes, nos conduce de la mano a planos evocativos con timbres de orgullo de quien se siente producto de un pasado épico. Colores secos, sí, pero en ningún momento estériles, ya que así como el conocimiento simple y llano en un sabio constantemente ofrece frutos, Guajardo, sabiamente, con sus colores estimula recuerdos grabados a fuego, literalmente, con el fuego de ese luminoso y candente Desierto del Norte de México.

En su obra el color no es solo un elemento que da forma y soporte, es también un actor que nos habla de temporalidades y sensaciones ingrávidas y reminiscentes en sus personajes y animales, es un color historia, y por lo tanto pasado, recuerdo nostalgia, tiempo duro pero a la vez bueno.

Su innegable pasión por la historia del Norte de México y muy especialmente la de su natal Monclova, lo lleva a destacar como Historiador, con todas sus letras, que aunado a su condición de artista, lo conducen al Muralismo, faceta que apenas le conocemos, pero que ya nos habla de un artista con decisión, con un compromiso que asume gracias a que en él habita un ser que propone, da y transmite con el desapego de quien ama la cultura en todas sus manifestaciones.

Adriana Baca Barreno
Cuatro Ciénegas, Coah.
Septiembre 2011


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